¿Por qué estoy siempre a la defensiva?

27 noviembre, 2016   /    Sin categoría @es   /    no comments

proud young woman protecting herself with boxing gloves for female protection concept

Estar a la defensiva es un actitud muy común, y su función es la de protegernos. Es decir, cuando nos mostramos defensivos es porque percibimos un ataque inminente y nuestra mente nos hace actuar así para protegernos de ese ataque.

El problema es que frecuentemente hay personas que se muestran muy a la defensiva sin que aparentemente haya motivos…. Y eso es porque perciben peligros donde no los hay. Pero… ¿Por qué pasa esto?

En un momento de sus vidas posiblemente fueron personas que vivieron situaciones donde se sintieron muy inseguras y en peligro (generalmente en su infancia), y su mente aprendió a sobrevivir a estas situaciones a través de este mecanismo de defensa.

Imaginaros el siguiente ejemplo: un guerrero cuando va a la guerra, tiene que llevar su armadura para protegerse de los ataques de los enemigos en el terreno de combate. La armadura es su protección, y es necesaria para poder sobrevivir en la guerra. Pero ahora imaginaros que la guerra se acaba, y ese guerrero vuelve a casa para seguir con su vida cotidiana. Pero se le olvida de quitarse la armadura, porque una parte de su mente no se ha dado cuenta de que la guerra se ha acabado. ¿Qué pasaría entonces? Pues que ese guerrero, que ya no lo es, seguiría actuando como un guerrero que sigue en la guerra. Iría a cenar con los amigos con la armadura, estaría con su familia con la armadura, iría a trabajar con la armadura…etc. Constantemente tendría una actitud defensiva incluso con sus familiares más cercanos, porque constantemente se sentiría en peligro y atacado.

Esto acabaría provocándo muchos problemas al guerrero, sobre todo a nivel de relaciones interpersonales, y acabaría sintiéndose muy solo e incomprendido. Y lo peor de todo es que él no entendería porqué los demás se alejan, ya que no se da cuenta de que lleva la armadura puesta y que los demás no pueden llegar a él.

La terapia iría dirigida en hacer ver al guerrero que la guerra se ha acabado, y que ya no es necesario que esté a la defensiva. Así podrá despojarse de su armadura y sentirse libre para poder acercarse a los demás sin miedo.

Sonia Farelo (Psicóloga Sanitaria)

http://elcosilesemocions.com/qui-soc/

 

 


SOMATIZACIONES O REACCIONES PSICOSOMÁTICAS

27 diciembre, 2015   /    Sin categoría @es   /    no comments

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Frecuentemente hay personas que acuden a la consulta de su médico de cabecera presentando una sintomatología que les genera malestar y una gran preocupación por su salud. En un gran número de casos, después de una intensa exploración, puede que no se encuentre ninguna alteración física que justifique el malestar presentado, y es entonces cuando suelen ser remitidos al especialista correspondiente. Esto implica verse inmerso en nuevas exploraciones y tratamientos que no dan lugar a ninguna mejoría en los síntomas.

Este tipo de consultas suponen el 25% del total de consultas en Atención Primaria. Y lo más preocupante es que pasa mucho tiempo desde que se inicia el proceso de búsqueda de una “posible” enfermedad que explique lo que está pasando, hasta que los médicos derivan el caso a psiquiatría o psicología para que estos profesionales valoren la posibilidad de que se trate de un caso de “reacción psicosomática”. Es decir, una reacción física de nuestro cuerpo ante un estresor emocional.

Debido a esto, las somatizaciones tienden a cronificarse, generando abuso o dependencia a determinados fármacos, como sedantes o analgésicos, agravándose así el problema, porque al no haber un problema físico que esté generando este síntoma, los fármacos no darán resultado y no resolverán la dolencia.

Somatizar significa, transformar inconscientemente una afección psíquica en orgánica. Es decir traspasar un sufrimiento emocional a un síntoma físico, de forma involuntaria. Puede ser cualquier síntoma corporal que surge o se incrementa en respuesta a factores psicológicos o situacionales. Además las somatizaciones son frecuentes en pacientes que sufren de depresión y ansiedad, y es frecuente que personas que viven con mucho estrés acaben somatizando con síntomas físicos importantes.

En la historia personal de un cliente que somatiza podemos encontrar varias características en común, entre ellas: un trastorno psicológico coexistente (depresión, ansiedad, etc), haber sido rechazos repetidas veces por médicos que les habían atendido, múltiples pruebas diagnósticas recientes, numerosas visitas a los servicios de urgencia e incluso el haber recurrido a otras medicinas o terapias alternativas en busca de una explicación de lo que les puede estar pasando.

Es necesario descartar en primer lugar si se trata de una enfermedad orgánica. En caso de confirmarse que el problema es de tipo psicológico y no orgánico, debemos buscar las causas psicológicas o del entorno que están provocando que el cliente somatice, que aunque no sean evidentes, existen, sólo que a veces pueden ser tan inconscientes (traumas ocultos) que el paciente no puede llegar a ellas de forma directa. Aquí es donde juega un papel importante la psicología, ya que permite llegar a la causa de ese síntoma y procesarlo para poderlo eliminar.

Los síntomas pueden ser muy intensos pero por muy exagerados que puedan parecer, el sufrimiento del paciente es siempre real.

Son muchos los síntomas y síndromes que se pueden presentar en las personas que somatizan:

  • Gastrointestinales: vómitos,  dolor abdominal,  náuseas,  flatulencias,  hinchazón, diarrea,  intolerancias alimentarias.
  • Aparato reproductor: dispareunia, dismenorrea, irregularidad ciclos menstruales, hipermenorrea, vómitos a lo largo del embarazo, sensaciones quemantes en los órganos sexuales.
  • Cardiopulmonares: dificultad respiratoria en reposo, palpitaciones, dolor torácico, mareo.
  • Síndromes: alergias alimentarias extrañas, síndrome de fatiga crónica, síndrome de articulación temporomandibular (ATM), fibromialgiasensibilidad medicamentosa múltiple.
  • Pseudoneurológicos:amnesia, dificultad al tragar, pérdida de voz, sordera, visión borrosa, desfallecimiento, debilidad muscular, pseudoconvulsiones, dificultad miccional.
  • Síntomas dolorosos: dolor difuso, dolor en extremidades, dolor de espalda, dolor articular, dolor al orinar, cefaleas.

Es en estos casos que la psicología puede tener un papel de suma importancia en el tratamiento de este trastorno. Las terapias de neuroprocesamiento como el EMDR i el Brainspotting son muy eficaces. Para más información sobre estas terapias:


SÍNTOMAS DE LA DEPRESIÓN

12 diciembre, 2015   /    Sin categoría @es   /    no comments

 

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A pesar de que estos síntomas son característicos de la depresión, debe valorarse también su duración e intensidad, para poder diagnosticar si existe clínicamente depresión y cuál es la gravedad (leve, moderada o severa). Sólo un profesional de la salud mental (psiquiatra, psicólogo) podrá hacer un buen diagnóstico. Frecuentemente, cuando la depresión es grave, la medicación forma parte del tratamiento:

  • Disminución de la atención y de la concentración
  • Predisposición al llanto
  • Ensimismamiento
  • Sentimiento de culpabilidad
  • Episodios de pérdida de la memoria (incluso algo de amnesia)
  • Intensos sentimientos de tristeza y abatimiento
  • Autopercepción de inutilidad y poca valía
  • Pérdida de interés por las actividades preferidas
  • Incapacidad de experimentar sensaciones positivas
  • Sentimientos de pesimismo y desesperanza
  • Pérdida de confianza en sí mismo
  • Sentimiento de inferioridad
  • Cambios en los patrones de sueño (descenso o aumento)
  • Irritabilidad mayor de lo habitual
  • Somatización (dolor y sensaciones corporales que no tienen origen físico)
  • Empeoramiento matutino del estado de ánimo
  • Incapacidad para tomar decisiones
  • Resentimiento y frustración
  • Perspectiva sombría de futuro
  • Sentimiento de inferioridad e incapacitación
  • Descenso de los niveles de energía y vitalidad
  • Pérdida de autoconfianza y autoestima
  • Rechazo al propio cuerpo (se ven gordos, o delgados, o feos, o bajos,…)
  • Sentimientos de culpabilidad y vacío interior
  • Ideas suicidas recurrentes…e intentos de suicidio
  • Agorafobia (temor a salir de casa, aún acompañados)
  • Ataques de pánico (miedo a morir súbitamente)

Síntomas físicos:

  • Fatiga, cansancio y agotamiento
  • Alteración del apetito
  • Variación de peso
  • Disminución de la libido (deseo sexual)
  • Dolor de cabeza y estómago sin causas específicas
  • Insomnio o excesiva somnolencia
  • Ralentización en los movimientos
  • Vómitos y náuseas
  • Trastornos respiratorios
  • Temblores y sudoración

Vídeo: «¿Qué sienten las personas con depresión y cómo curarla?» 

En el caso de que estas pautas no resuelvan el problema, las personas afectadas por depresión, deben plantearse la posibilidad de que en su mente haya algún suceso desencadenante no procesado (atascado) que impide su recuperación. Las terapias de neuroprocesamiento (EMDR, Brainspotting) son útiles para superar la depresión en estos casos.

 


Tus relaciones con los demás como adult@

10 diciembre, 2015   /    Sin categoría @es   /    no comments

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El vínculo que un bebé mantiene con sus cuidadores (apego) durante los primeros años de su vida (y más en concreto con su madre) son determinantes para un desarrollo óptimo de la personalidad de ese niño.

Las experiencias con los cuidadores durante la primera infancia, niñez y adolescencia son importantísimas para saber cómo se desarrollará ese niño en el mundo. Cuanto más estable haya sido ese vínculo con sus progenitores, más seguridad sentirá ese niño para abrirse al mundo. Ganará confianza es sí mismo y en los demás. Si no se establece un vínculo seguro con sus cuidadores, entonces el niño pasará a desarrollar otro tipo de vinculación menos adaptativa (pudiendo llegar a ser muy dañina para sus futuras relaciones con los demás y consigo mismo). Estos tipos de apego desadaptativos e inseguros son: el de evitación, el ambivalente o el desorganizado.

Además del comportamiento de la madre con el niño, también afectaran otros factores en su desarrollo, tales como: el entorno en el que crece, la inestabilidad económica de la familia, tipo de relación que mantengan los padres entre ellos, número de hermanos, etc.

Un apego seguro aumenta significativamente la probabilidad de que el niño desarrolle cualidades muy positivas, como son: una alta inteligencia, un rendimiento académico favorable, una autoestima sana, la capacidad para empatizar con los demás (que facilitará crear i mantener relaciones sanas), la expresión de emociones positivas, la habilidad para la solución de conflictos, una futura relación de pareja de calidad,… El apego inseguro se relaciona, en cambio, con problemas como la ansiedad, depresión, retraimiento social (falta de habilidad para establecer relaciones sociales), conductas agresivas, baja tolerancia a la frustración, problemas de salud mental graves…

Los adultos que han tenido un cuidador que les ha proporcionado un apego seguro (haciéndoles sentir seguros durante su infancia y proporcionándoles una regulación adecuada de las emociones) tendrán más facilidad para establecer relaciones sociales de todo tipo, pero lo más importante es que serán relaciones sanas. Esto a su vez, hará que reciban de los demás una mayor respuesta de apoyo, creándose así un círculo positivo que se irá retroalimentando.

Un adulto con apego seguro busca la proximidad de los demás, no es celoso ni desconfiado y mantiene relaciones que se caracterizan por el bienestar, la confianza y la amistad.

En definitiva, los problemas de apego durante la infancia no son patológicos en sí mismos, pero frecuentemente se observa que constituyen la base de trastornos que sí pueden llevar a la psicopatología en la edad adulta. Por ejemplo son habituales los trastornos de la personalidad cuando en la infancia no ha habido un apego seguro con los cuidadores.

Los adultos que han podido confiar en sus padres, posteriormente se caracterizan por confiar en los demás y buscar la proximidad del otro. Estos individuos presentan menos sintomatología depresiva, ansiosa, menor consumo de drogas (u otras adicciones), menos trastornos de alimentación y de personalidad. En cambio, un individuo cuyos padres hayan sido rechazantes y siente que de alguna forma no supieron quererle, es probable que haya desarrollado un “modelo del yo” en el que se percibe a sí mismo como insignificante para los demás e incapaz de obtener amor, afectando esto enormemente a sus posteriores relaciones interpersonales, y acabar casi con certeza, estableciendo relaciones de pareja muy patológicas.

Las terapias de neuroprocesamiento (tales como el EMDR o el Brainspotting), ayudan a desbloquear estos recuerdos de la infancia que se mantienen en la mente de la persona con un apego inseguro o desorganizado, y facilitan que pueda aprender nuevos esquemas de vinculación, más adaptativos, para poder mantener relaciones interpersonales más sanas.


Fobias

6 diciembre, 2015   /    Sin categoría @es   /    no comments

fobia2Una fobia es un tipo de trastorno de ansiedad que se caracteriza por un miedo intenso, desproporcionado e irracional ante objetos o situaciones concretas, es decir, es un temor fuerte e incontrolable hacia algo que representa poco o ningún peligro real para la persona. No es sencillamente un miedo…una fobia es mucho más, puesto que los miedos son emociones adaptativas que permiten alertarnos de un peligro real para nosotros. Las fobias en cambio no son adaptativas, sino que son miedos distorsionados. Una persona puede sentirse extremadamente ansiosa o tener un ataque de pánico cuando es expuesta al objeto fóbico.

Las personas con fobias intentan evitar lo que les provoca miedo. Si eso no es posible, pueden sentir:

  • Pánico y miedo incontrolable
  • Taquicardia, cuando el corazón late muy rápido
  • Falta de aire
  • Temblores
  • Un fuerte deseo de huir

En general, las fobias comienzan en la niñez o en la adolescencia y continúan durante la edad adulta. Las causas de las fobias no se comprenden bien todavía pero sí se sabe que generalmente suelen estar asociadas a algún suceso traumático. El objeto fóbico se asoció al sufrimiento provocado por alguna situación vivida como traumática (porque ese objeto fóbico apareció por allí mientras se vivía esa situación traumática).

El tratamiento ayuda a la mayoría de las personas con fobias. Entre las opciones se encuentran medicamentos, psicoterapia o ambas. Pero lo más efectivo para superar una fobia es, sin duda, la psicoterapia.

Las fobias más comunes son, entre otras, el miedo a:

  • Sangre, inyecciones y otros procedimientos médicos
  • Ciertos animales (por ejemplo, perros o serpientes)
  • Espacios encerrados
  • Volar
  • Lugares altos
  • Insectos o arañas
  • Relámpagos

Estar expuesto al objeto de la fobia o incluso pensar en estar expuesto a dicho objeto provoca una reacción de ansiedad que va en aumento.

Este miedo o ansiedad es mucho más fuerte que la amenaza real. Es decir, el objeto fóbico no es peligroso para la persona, pero ella lo vive como si fuera un peligro real.

Se puede experimentar sudoración excesiva, tener problemas para controlar los músculos o las acciones, o frecuencia cardíaca rápida.

La tendencia de acción de las personas que padecen fobias es la evitación. Es la estrategia que utilizan para poder seguir con su rutina. Aun así, este tipo de evasión puede interferir con el trabajo y la vida social, llegando a provocar serios problemas en sus vidas.


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