Trauma y desarrollo cerebral

4 abril, 2017   /    Sin categoría @es   /    no comments

Cómo afecta al desarrollo del cerebro las experiencias traumáticas vividas:

Trauma i desenvolupament cerebral

Las personas que han sufrido trauma desde su infancia aprenden a vivir con el sistema de supervivencia constantemente activado. No tienen la experiencia de vivir la vida, sino de sobrevivir constantemente, en un estado de alerta y amenaza que hace que su vida cotidiana sea una lucha sin fin. Por otra parte, su capacidad de razonamiento se ve mermada precisamente por este continuo estado de supervivencia. De tal manera, que ante determinadas experiencias, tienen la sensación de que es su cuerpo que actúa de forma refleja e impulsiva, sin que puedan tener acceso al razonamiento, y relativizar así las cosas.


Las voces del trauma

16 enero, 2017   /    Sin categoría @es   /    no comments

 

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Escuchar voces dentro de nuestra cabeza, sobre todo voces que critican, o que nos alertan de posibles peligros (por ejemplo: “eres inútil”, “¡cuidado! Esta persona se quiere aprovechar de ti”, “no lo conseguirás nunca, no es necesario ni que lo intentes”), es una experiencia habitual en las personas, y frecuentemente se relaciona con experiencias difíciles o dolorosas de nuestro pasado (traumas).

Cuando estos traumas aún siguen activos, una parte de nosotros sigue en el pasado, reviviendo constantemente el trauma a través de estímulos actuales que nos recuerdan lo que nos pasó. Es entonces cuando estas voces toman el control de nuestra vida, provocando que el presente esté lleno de dificultades y peligros percibidos. La terapia psicológica, ayuda a que podamos tomar el control de nuestras vidas y calmar estas voces, para poder vivir el presente en armonía y seguridad.

El siguiente vídeo, es una representación muy clara de cómo nos afectan estas voces en nuestro día a día:


¿Por qué estoy siempre a la defensiva?

27 noviembre, 2016   /    Sin categoría @es   /    no comments

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Estar a la defensiva es un actitud muy común, y su función es la de protegernos. Es decir, cuando nos mostramos defensivos es porque percibimos un ataque inminente y nuestra mente nos hace actuar así para protegernos de ese ataque.

El problema es que frecuentemente hay personas que se muestran muy a la defensiva sin que aparentemente haya motivos…. Y eso es porque perciben peligros donde no los hay. Pero… ¿Por qué pasa esto?

En un momento de sus vidas posiblemente fueron personas que vivieron situaciones donde se sintieron muy inseguras y en peligro (generalmente en su infancia), y su mente aprendió a sobrevivir a estas situaciones a través de este mecanismo de defensa.

Imaginaros el siguiente ejemplo: un guerrero cuando va a la guerra, tiene que llevar su armadura para protegerse de los ataques de los enemigos en el terreno de combate. La armadura es su protección, y es necesaria para poder sobrevivir en la guerra. Pero ahora imaginaros que la guerra se acaba, y ese guerrero vuelve a casa para seguir con su vida cotidiana. Pero se le olvida de quitarse la armadura, porque una parte de su mente no se ha dado cuenta de que la guerra se ha acabado. ¿Qué pasaría entonces? Pues que ese guerrero, que ya no lo es, seguiría actuando como un guerrero que sigue en la guerra. Iría a cenar con los amigos con la armadura, estaría con su familia con la armadura, iría a trabajar con la armadura…etc. Constantemente tendría una actitud defensiva incluso con sus familiares más cercanos, porque constantemente se sentiría en peligro y atacado.

Esto acabaría provocándo muchos problemas al guerrero, sobre todo a nivel de relaciones interpersonales, y acabaría sintiéndose muy solo e incomprendido. Y lo peor de todo es que él no entendería porqué los demás se alejan, ya que no se da cuenta de que lleva la armadura puesta y que los demás no pueden llegar a él.

La terapia iría dirigida en hacer ver al guerrero que la guerra se ha acabado, y que ya no es necesario que esté a la defensiva. Así podrá despojarse de su armadura y sentirse libre para poder acercarse a los demás sin miedo.

Sonia Farelo (Psicóloga Sanitaria)

http://elcosilesemocions.com/qui-soc/

 

 


SOMATIZACIONES O REACCIONES PSICOSOMÁTICAS

27 diciembre, 2015   /    Sin categoría @es   /    no comments

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Frecuentemente hay personas que acuden a la consulta de su médico de cabecera presentando una sintomatología que les genera malestar y una gran preocupación por su salud. En un gran número de casos, después de una intensa exploración, puede que no se encuentre ninguna alteración física que justifique el malestar presentado, y es entonces cuando suelen ser remitidos al especialista correspondiente. Esto implica verse inmerso en nuevas exploraciones y tratamientos que no dan lugar a ninguna mejoría en los síntomas.

Este tipo de consultas suponen el 25% del total de consultas en Atención Primaria. Y lo más preocupante es que pasa mucho tiempo desde que se inicia el proceso de búsqueda de una “posible” enfermedad que explique lo que está pasando, hasta que los médicos derivan el caso a psiquiatría o psicología para que estos profesionales valoren la posibilidad de que se trate de un caso de “reacción psicosomática”. Es decir, una reacción física de nuestro cuerpo ante un estresor emocional.

Debido a esto, las somatizaciones tienden a cronificarse, generando abuso o dependencia a determinados fármacos, como sedantes o analgésicos, agravándose así el problema, porque al no haber un problema físico que esté generando este síntoma, los fármacos no darán resultado y no resolverán la dolencia.

Somatizar significa, transformar inconscientemente una afección psíquica en orgánica. Es decir traspasar un sufrimiento emocional a un síntoma físico, de forma involuntaria. Puede ser cualquier síntoma corporal que surge o se incrementa en respuesta a factores psicológicos o situacionales. Además las somatizaciones son frecuentes en pacientes que sufren de depresión y ansiedad, y es frecuente que personas que viven con mucho estrés acaben somatizando con síntomas físicos importantes.

En la historia personal de un cliente que somatiza podemos encontrar varias características en común, entre ellas: un trastorno psicológico coexistente (depresión, ansiedad, etc), haber sido rechazos repetidas veces por médicos que les habían atendido, múltiples pruebas diagnósticas recientes, numerosas visitas a los servicios de urgencia e incluso el haber recurrido a otras medicinas o terapias alternativas en busca de una explicación de lo que les puede estar pasando.

Es necesario descartar en primer lugar si se trata de una enfermedad orgánica. En caso de confirmarse que el problema es de tipo psicológico y no orgánico, debemos buscar las causas psicológicas o del entorno que están provocando que el cliente somatice, que aunque no sean evidentes, existen, sólo que a veces pueden ser tan inconscientes (traumas ocultos) que el paciente no puede llegar a ellas de forma directa. Aquí es donde juega un papel importante la psicología, ya que permite llegar a la causa de ese síntoma y procesarlo para poderlo eliminar.

Los síntomas pueden ser muy intensos pero por muy exagerados que puedan parecer, el sufrimiento del paciente es siempre real.

Son muchos los síntomas y síndromes que se pueden presentar en las personas que somatizan:

  • Gastrointestinales: vómitos,  dolor abdominal,  náuseas,  flatulencias,  hinchazón, diarrea,  intolerancias alimentarias.
  • Aparato reproductor: dispareunia, dismenorrea, irregularidad ciclos menstruales, hipermenorrea, vómitos a lo largo del embarazo, sensaciones quemantes en los órganos sexuales.
  • Cardiopulmonares: dificultad respiratoria en reposo, palpitaciones, dolor torácico, mareo.
  • Síndromes: alergias alimentarias extrañas, síndrome de fatiga crónica, síndrome de articulación temporomandibular (ATM), fibromialgiasensibilidad medicamentosa múltiple.
  • Pseudoneurológicos:amnesia, dificultad al tragar, pérdida de voz, sordera, visión borrosa, desfallecimiento, debilidad muscular, pseudoconvulsiones, dificultad miccional.
  • Síntomas dolorosos: dolor difuso, dolor en extremidades, dolor de espalda, dolor articular, dolor al orinar, cefaleas.

Es en estos casos que la psicología puede tener un papel de suma importancia en el tratamiento de este trastorno. Las terapias de neuroprocesamiento como el EMDR i el Brainspotting son muy eficaces. Para más información sobre estas terapias:


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