Hay parejas que funcionan mal, pero funcionan…

29 agosto, 2017   /    Sin categoría @es   /    no comments

 

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Ahora mismo estaréis pensando en alguna relación de pareja caótica y completamente disfuncional que conocéis desde hace tiempo, pero que allí están, pasando año tras año juntos/as. ¿Inexplicable? Pues no, la mente humana es capaz de acostumbrarse a las mayores barbaridades que os podáis imaginar, por muy dañinas que sean.

Mantener una relación de pareja estable no es fácil, requiere mucha atención y cuidados, sobre todo cuando se entra en la etapa de compromiso. Aparentemente, cuando una relación entra en la etapa de compromiso, se convierte en una relación estable y de larga durada. Pero, precisamente es en esta etapa donde se empiezan a producir los problemas más difíciles de sobrellevar para una pareja, lo que puede hacer que vengan las temidas crisis.

No debemos temer a las crisis, ya que si se gestionan bien, simplemente son momentos en los que la pareja debe realizar algún reajuste para que todo vuelva a fluir.

El problema es cuando las parejas funcionan en “modo crisis” eternamente. Posiblemente son parejas que desde un principio su relación no empezó con buen pie, pero que por varias circunstancias, posiblemente ajenas a la pareja, la relación se fue consolidando o más bien dicho “mal consolidando”. Estas circunstancias ajenas a la pareja pueden ser del estilo: estar pasando por un mal momento vital y engancharse a una relación para sobrellevarlo mejor. Por ejemplo, personas que salen de una relación de pareja y empiezan otra para evitar hacer el duelo de la primera relación o, como pasaba en épocas anteriores, casarse para poder salir de casa de los padres. También es muy habitual tener miedo a estar solo/a, sin pareja, o sentirse inseguro y con baja autoestima si no se está en pareja. Todos estos factores, aumentan la probabilidad de que la persona acabe escogiendo una relación de pareja disfuncional, porque la prefiere, antes que sufrir lo anteriormente dicho.

Este tipo de relaciones disfuncionales generan unos sentimientos muy negativos en quienes las viven. Sienten que no quieren estar en esa relación, pero cuando intentan alejarse, lo pasan aún peor, por lo tanto vuelven a la relación. Y así se va generando un círculo vicioso, que a medida que va pasando el tiempo, se va haciendo más difícil de romper.

Es frecuente que en estas relaciones de pareja tan tóxicas, nunca se decidan a pedir ayuda a ningún profesional, o si alguna vez piden ayuda, la terapia no suele funcionar. ¿Por qué pasa esto? Pues porque en el fondo esta pareja no quiere estar junta; por eso cuando se empieza una terapia de pareja, lo pasan fatal con los acercamientos que se proponen en terapia y al final lo acaban dejando y siguen funcionando como siempre: es decir, mal, pero a su manera funcionan. Prefieren funcionar mal, antes que no funcionar.

En cambio cuando una pareja funcional entra en crisis, las terapias de pareja suelen funcionar muy bien, ya que les sirve para reflexionar y modificar aquello que les ha hecho entrar en esta crisis.

Mantener relación de pareja disfuncional pasa factura. Vivir en un sitio en el que no quiero estar, pero del que tengo miedo de huir, supone permanecer en una encrucijada, que a la larga, puede llevarnos incluso a enfermar.

Sonia Farelo (Psicóloga Sanitaria: http://elcosilesemocions.com/qui-soc/)

 

 

 

 


El tiempo no lo cura todo, sólo te acostumbra

22 agosto, 2017   /    Sin categoría @es   /    no comments

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Una separación tormentosa, la muerte de un familiar muy querido, el exilio de un país, el acoso en el colegio o en un trabajo, una infancia difícil… ante estas situaciones frecuentemente se suele pensar: “el tiempo lo cura todo…”, y así vamos dejando pasar el tiempo, sin percatarnos de que aquel suceso dejó en nosotros huellas que padecemos todavía en nuestro día a día.

Y es que en realidad, no es cierto que el tiempo por sí solo lo cure todo. No, no es así. Para que el tiempo nos cure, ese suceso tiene que no haberse convertido en un trauma. ¿Y qué es lo que hace que un suceso doloroso no se convierta en trauma? Formularé la pregunta de forma contraria… ¿qué debe pasar para que un suceso doloroso se convierta en traumático? Las siguientes características lo describen:

  1. El acontecimiento es vivido de manera dramática
  2. Nos vemos envueltos de forma activa en la situación
  3. Nos pilla desprevenidos, no nos lo esperamos
  4. El suceso es vivido en soledad. Rumiamos constantemente sobre lo sucedido. No recibimos el apoyo social que necesitamos (por negación de la ayuda o por desconocimiento del sufrimiento que tenemos)
  5. No se encuentra una solución satisfactoria, por tanto la herida queda abierta.

Ante esta situación, algo se rompe dentro de nosotros y no volvemos a ser los mismos, y así nos podemos quedar hasta el final de nuestros días… si no hacemos algo al respecto, claro.

¿Cuántas personas no hablan de temas de su pasado con el mismo rencor y dolor de siempre? Parece que no haya pasado el tiempo, y sin embargo han pasado años. Y es porque el dolor sigue ahí, intenso como el primer día del acontecimiento, vivo como si siguiera pasando. Es frecuente oír a personas que hace ya varios años que se han separado o divorciado, y que siguen hablando de su ex desde el rencor… verdad?

En ocasiones, también puede pasar que sintamos las consecuencias del trauma, pero que no veamos el trauma. Notamos la sangre caer y sentimos el dolor, pero no vemos la herida. Personas malhumoradas constantemente, tristes, ansiosas, pero que aparentemente su vida ahora está tranquila y todo parece ir bien, pero ellas sin saber por qué no se sienten bien. El cuerpo de la persona responde como si el trauma todavía esté pasando, sin percatarse de que el conflicto ya acabó. Esto es lo que sucede cuando no superamos nuestro pasado: que siempre sigue ahí, presente.

Niños y adultos con traumas crónicos presentan:

  • Desregulación biológica y emocional generalizada (incapacidad para calmar su cuerpo y sus emociones cuando algo les molesta o altera)
  • Apego inexistente o alterado: esto generará dificultades para crear vínculos sanos y relaciones sociales satisfactorias
  • Dificultades para concentrarse
  • Dificultades para permanecer en el buen camino: las personas traumatizadas constantemente se ven envueltos en problemas de todo tipo, ya que muchas veces les cuesta tener un buen criterio de lo que es correcto o no, y de lo que es adecuado para ellas y lo que no les conviene.

Sentir dolor, ya sea físico o emocional, provoca que nuestra calidad de vida disminuya, sintiendo menos energía y vitalidad para enfrentarnos a nuevos retos. Al igual que cuando nos rompemos un brazo, debemos tratarlo para poder dejar de sentir dolor y volver a moverlo correctamente, con las heridas emocionales debemos actuar de la misma manera: las emociones rotas no se pueden volver a utilizar si no se reparan; o si se utilizan, observamos que no funcionan igual que antes. Si he sufrido mucho en el amor y me quedan heridas abiertas, posiblemente tendré muchas dificultades para volver a enamorarme sin sentir dolor o sin sentir que algo no funciona bien.

Todo se repara, aunque queden cicatrices…pues las cicatrices son recuerdos, pero no duelen.

Sonia Farelo Aguilar  Psicóloga Sanitaria (http://elcosilesemocions.com/qui-soc/)


¿Qué significa estar herido psicológicamente?

11 abril, 2017   /    Sin categoría @es   /    no comments

 

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Peter Gerlach, un veterano terapeuta de familias, hace un resumen de los efectos de las “heridas” psicológicas “(y la inconsciencia) que estresa a las personas, las relaciones y las familias. Las implicaciones principales son:

(a) herir a tus hijos y posibles divorcios (debido a la dificultad para sentir y crear vínculos),

(b) sufrir estrés significativo y continuado, enfermedad y muerte prematura.


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