SOMATIZACIONES O REACCIONES PSICOSOMÁTICAS

27 diciembre, 2015   /    Sin categoría @es   /    no comments

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Frecuentemente hay personas que acuden a la consulta de su médico de cabecera presentando una sintomatología que les genera malestar y una gran preocupación por su salud. En un gran número de casos, después de una intensa exploración, puede que no se encuentre ninguna alteración física que justifique el malestar presentado, y es entonces cuando suelen ser remitidos al especialista correspondiente. Esto implica verse inmerso en nuevas exploraciones y tratamientos que no dan lugar a ninguna mejoría en los síntomas.

Este tipo de consultas suponen el 25% del total de consultas en Atención Primaria. Y lo más preocupante es que pasa mucho tiempo desde que se inicia el proceso de búsqueda de una “posible” enfermedad que explique lo que está pasando, hasta que los médicos derivan el caso a psiquiatría o psicología para que estos profesionales valoren la posibilidad de que se trate de un caso de “reacción psicosomática”. Es decir, una reacción física de nuestro cuerpo ante un estresor emocional.

Debido a esto, las somatizaciones tienden a cronificarse, generando abuso o dependencia a determinados fármacos, como sedantes o analgésicos, agravándose así el problema, porque al no haber un problema físico que esté generando este síntoma, los fármacos no darán resultado y no resolverán la dolencia.

Somatizar significa, transformar inconscientemente una afección psíquica en orgánica. Es decir traspasar un sufrimiento emocional a un síntoma físico, de forma involuntaria. Puede ser cualquier síntoma corporal que surge o se incrementa en respuesta a factores psicológicos o situacionales. Además las somatizaciones son frecuentes en pacientes que sufren de depresión y ansiedad, y es frecuente que personas que viven con mucho estrés acaben somatizando con síntomas físicos importantes.

En la historia personal de un cliente que somatiza podemos encontrar varias características en común, entre ellas: un trastorno psicológico coexistente (depresión, ansiedad, etc), haber sido rechazos repetidas veces por médicos que les habían atendido, múltiples pruebas diagnósticas recientes, numerosas visitas a los servicios de urgencia e incluso el haber recurrido a otras medicinas o terapias alternativas en busca de una explicación de lo que les puede estar pasando.

Es necesario descartar en primer lugar si se trata de una enfermedad orgánica. En caso de confirmarse que el problema es de tipo psicológico y no orgánico, debemos buscar las causas psicológicas o del entorno que están provocando que el cliente somatice, que aunque no sean evidentes, existen, sólo que a veces pueden ser tan inconscientes (traumas ocultos) que el paciente no puede llegar a ellas de forma directa. Aquí es donde juega un papel importante la psicología, ya que permite llegar a la causa de ese síntoma y procesarlo para poderlo eliminar.

Los síntomas pueden ser muy intensos pero por muy exagerados que puedan parecer, el sufrimiento del paciente es siempre real.

Son muchos los síntomas y síndromes que se pueden presentar en las personas que somatizan:

  • Gastrointestinales: vómitos,  dolor abdominal,  náuseas,  flatulencias,  hinchazón, diarrea,  intolerancias alimentarias.
  • Aparato reproductor: dispareunia, dismenorrea, irregularidad ciclos menstruales, hipermenorrea, vómitos a lo largo del embarazo, sensaciones quemantes en los órganos sexuales.
  • Cardiopulmonares: dificultad respiratoria en reposo, palpitaciones, dolor torácico, mareo.
  • Síndromes: alergias alimentarias extrañas, síndrome de fatiga crónica, síndrome de articulación temporomandibular (ATM), fibromialgiasensibilidad medicamentosa múltiple.
  • Pseudoneurológicos:amnesia, dificultad al tragar, pérdida de voz, sordera, visión borrosa, desfallecimiento, debilidad muscular, pseudoconvulsiones, dificultad miccional.
  • Síntomas dolorosos: dolor difuso, dolor en extremidades, dolor de espalda, dolor articular, dolor al orinar, cefaleas.

Es en estos casos que la psicología puede tener un papel de suma importancia en el tratamiento de este trastorno. Las terapias de neuroprocesamiento como el EMDR i el Brainspotting son muy eficaces. Para más información sobre estas terapias:

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